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Los adjetivos de la ciencia


La palabra ciencia proviene del latín "scientia" (conocimiento). Y esta a su vez contiene resonancias griegas asociadas a la disección (skei: rajar, cortar; -nte: sufijo que indica agente; -ia: sufijo que expresa "cualidad").  Ya tenemos aquí un generalización de lo que vulgarmente se entiende por "Ciencia Forense": la disección -cuchillo en mano- para llegar al fondo de un misterio en un  proceso legal. 
La Ciencia, en sentido estricto, puede definirse como el acercamiento a las leyes que rigen la naturaleza mediante la observación y la experimentación y el posterior análisis con una metodología específica (formulación y verificación de hipótesis para llegar a sus principios y causas).

Algunos iluminados afirman poseer este acercamiento a la verdad natural de forma innata, sin estudio ni metodología alguna. La Ciencia Infusa, fía sus conclusiones en la inspiración pura, en la intuición. Sus aciertos (muchos de ellos por mero efecto estadístico) les autoafirmará en esta creencia sin darse cuenta de que portan un bagaje de millones de horas (toda su vida) de observación y análisis (procesos muchas veces inconscientes). Otras simplemente se trata de invenciones basadas en la personal percepción e imaginación de las personas: Ciencias adivinatorias.

Algunos practican directamente la pseudociencia. La falsa ciencia está destinada al engaño (podemos admitir incluso el "autoengaño") abusando de la credulidad de un público acrítico que, por la espectacularidad de los resultados o por su relevancia,  se siente impulsado a creerla.

En el ámbito más reservado de las ciencias se sitúan las Ciencias Ocultas que por el objeto de estudio o su metodología (reprobable o directamente  prohibida) han de esconderse. A menudo tienen por objeto atajar los caminos del hombre regidos por la religión por la senda de Belcebú.  

Y, puenteando el apartado de las ciencia impostada con la ciencia posible, está la Ciencia Ficción. En esta casi todo vale pues no trata sobre el aquí y el ahora; es decir plantea hipótesis sin posibilidad de comprobación inmediata. Muchas veces, las hipótesis expuestas en las novelas de este género, se ven corroboradas más tarde. El aspecto más positivo de este tipo de ciencia es la capacidad para establecer hipótesis a partir de los conocimientos actuales (el mismo proceso que la ciencia verdadera), solo que no podremos comprobarlas a corto plazo.

La Ciencia Elemental sería el conjunto de conocimientos (leyes verificadas) más relevantes para el conjunto de las personas. Hoy día todos tenemos que tener algunas nociones de matemáticas, física, biología , etc. para movernos por el mundo.De todas estas, las Ciencias Naturales, son las más directamente relacionadas con el entorno en que nos movemos aplicándose a los seres vivos y al medio que les rodea en nuestro planeta. Las Ciencias Sociales, sin embargo, se refieren a las leyes que rigen el comportamiento específico de la especie humana como colectivo.

Las Ciencias Exactas (las más estrictas y fundamenales) son un compendio de principios, efectos y  hechos demostrables regidos por leyes físicas y matemáticas. Poseen un depurado lenguaje de representación y suponen un formidable aparato instrumental que presta apoyo al resto de las ciencias siendo, por sí mismas, asombrosamente consistentes.

La gran beneficiada de estos precisos instrumentos son las Ciencias Aplicadas, que aplican esos principios generales a cuestiones prácticas. El vulgo aprecia mucho este descenso a lo concreto de la ciencia pues le agrada especialmente resolver problemas de orde práctico.

La ciencia nace de la curiosidad. El hombre (y cualquier ser vivo, en general) es sumamente curioso. Ya en los orígenes de la Humanidad la Biblia confirma la naturaleza curiosa del hombre (aunque le previene de los  peligros de "la investigación"; recordemos su expulsión del Paraíso por probar la fruta del árbol de Conocimiento). Los mitos de la antigüedad muestran igualmente el deseo de conocer el secreto de las cosas (también con serias advertencias a sus posibles consecuencias,  como "La Caja de Pandora"). Hoy en día contamos a nuestros hijos que "la curiosidad mató al gato" ... Sin embargo la curiosidad necesita alimentarse. La Ciencia Recreativa atiende esta necesidad básica del ser humano. Tanto "re-creando" fenómenos o leyes naturales mediante sencillos experimentos como "gozando" con la ejecución de los mismos y asombrándonos de su realización.

No puedo poner punto final a este artículo sin comentar otro adjetivo precediendo a nuestro sustantivo en cuestión: se trata de La Gaya Ciencia. La gaya ciencia (también llamada en español El gay saber, «El alegre saber» — la poesía) hace referencia a todas las habilidades técnicas necesarias para escribir poesía, es decir, el arte poético. Y  contra todo aquel que recrimina a la ciencia desvelar la poesía de los misterios naturales, opongo, como hace Richard Dawkins ("Destejiendo el arco iris") su luminosa revelación. La ciencia, sí, es poesía.


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